¿Sabes cómo puede afectar el estrés a tus dientes?

El ritmo de vida que llevamos muchas veces nos lleva a un estado de tensión continua, a la sensación de no llegar a todo y a preocupaciones constantes fruto de la carga de trabajo.

Además de afectar a nuestro equilibrio general y nuestra salud, provocando insomnio, dolores de cabeza, nerviosismo o irritabilidad, el estrés puede afectar al buen estado de dientes y encías, siendo causante de dolencias que cada vez más son frecuentes en los pacientes que visitan nuestra consulta.

Alteraciones bucodentales provocadas por el estrés

Bruxismo

Lo que comúnmente se conoce como rechinar los dientes o apretar la mandíbula. Este problema puede derivar de una período de estrés y ansiedad, provocando cefalea, zumbidos en los oídos, mareos, pérdida de equilibrio, alteraciones en la oclusión dental (mala mordida), desplazamiento de piezas dentales e incluso la pérdida de dichas piezas.

Lo fundamental en estos casos es un diagnóstico precoz por parte del odontólogo y un tratamiento que ponga freno a estas indeseables consecuencias. Las férulas de descarga son de gran ayuda y alivio en este tipo de problemas.

Enfermedad en las encías (periodontal)

El miedo, la frustración, la ira, la negatividad… son factores emocionales que inciden directamente sobre nuestra salud. Las encías son muy sensibles y susceptibles a enfermedad y alteraciones cuando existe estrés ya que el volumen de saliva habitual varía, el bruxismo hace su aparición y las encías tienden a inflamarse y sangrar por causas como la variación en la dieta por ansiedad y/o una incorrecta higiene bucal.

Transtornos temporomanibulares

La tensión muscular que atenaza al individuo en situaciones de estrés, también afecta a los músculos del cuello y mandibulares (transtorno temporomandibular). Este trastorno puede agravarse a causa del bruxismo y provoca malestar como dolor facial, molestias al masticar o al bostezar y también dolor de cabeza y oídos entre otros síntomas.

Úlceras bucales o aftas

En situaciones de estrés pueden aparecer úlceras en la boca, no son contagiosas pero son incómodas y pueden causar verdaderas molestias. Pueden desencadenarse por una pequeña lesión con el cepillo de dientes como consecuencia de un cepillado vigoroso o por una mordida fortuita. Las épocas de mayor ansiedad o nerviosismo son las más propensas a sufrir aftas por parte del paciente.

Canalizar el estrés a través de prácticas como la meditación o el yoga, masajes relajantes o el control de la respiración es muy efectivo. Continuar con una correcta higiene bucodental, y visitar a tu dentista para prevenir o frenar posibles alteraciones provocadas por el estrés, es fundamental para mantener la salud de tus dientes y encías en esas temporadas de nerviosismo o ansiedad. Mens sana in corpore sano.

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