El cuento de la Puerta de Alcalá

¡Hola! Soy la Puerta de Alcalá

Soy toda una insignia de la ciudad de Madrid. París tiene el Arco del Triunfo, Berlín la Puerta de Brandenburgo y los madrileños, a mí. Estoy situada en un lugar inmejorable, junto a otros dos lugares característicos de la ciudad. Por un lado, puedo ver la Fuente de Cibeles. ¡La de títulos que he visto a los aficionados al fútbol celebrar allí! Por otro, tengo el parque de El Retiro, uno de mis lugares favoritos de la ciudad y que más vida guardan. 

La de Alcalá era una de las puertas por las que se entraba a la ciudad, tenía un aspecto muy distinto. Pero todo cambió en 1759, cuando Carlos III cruzó mis arcos para entrar en Madrid y tomar el trono de España. 

Al nuevo Rey (Carlos III) no le gustaba mi antiguo aspecto. Él quería una ciudad moderna que se pareciera a las grandes urbes europeas. Por eso la corte organizó un concurso para que distintos arquitectos presentaran sus proyectos para la nueva Puerta de Alcalá. Ventura Rodríguez, el diseñador de mi vecina la Fuente de Cibeles, fue uno de los candidatos, pero al final fue el siciliano Francesco Sabatini quien ganó el concurso. 

Dicen que el proyecto que presentó Sabatini tenía dos acabados distintos y que Carlos III no se dio cuenta. Por tanto, el arquitecto unió las dos ideas y creó mi imagen actual para no disgustar al Rey. Aunque otras personas afirman que fue el Rey quien le dijo que fusionara ambas ideas. 

Nunca he podido saber cual de las dos historias era la verdadera, lo único que sé es que me alegro mucho que decidieran darme el aspecto que tengo ahora. ¿Cuál de las dos te crees?

Ojo clínico

Si me miras rápido creerás que mis dos fachadas son iguales. Pero si te fijas, descubrirás que hay muchas diferencias entre las dos. La fachada este, la que mira a El Retiro, tiene piezas diseñadas por el escultor Francisco Gutiérrez. Puedes ver mascarones, guirnaldas, el escudo real central sostenido por la figura de la Fama y un niño, y cuatro niños que representan las cuatro virtudes cardinales – la prudencia, la justicia, la fortaleza y la templanza-.

La fachada desde la que veo la Fuente de Cibeles tiene esculturas del francés Roberto Michel, como cuernos, trofeos militares, armaduras o cascos vacíos. 

Tardaron casi 10 años en conseguir que estuviera lista. Mi inauguración fue en 1778 y rápidamente me convertí en un símbolo de la ciudad, que aparezco en muchos libros de viajes. 

En 1823, impactaron sobre mis fachadas varios proyectiles lanzados por los Cien Mil Hijos de San Luis y todavía se pueden ver las cicatrices. 

En 1976 fui declarada Monumento Histórico-Artístico, algo que me emocionó mucho. 

Apenas una década después, en 1986, se produjo una de las cosas que más ilusión me ha hecho. Ana Belén y Víctor Manuel grabaron la canción “La Puerta de Alcalá”, contando mi historia. Siempre he sido muy fan y me encanta ver como la gente sigue cantando: “mírala, mírala, mírala, mírala” cada vez que les veo pasar. 

En 1992  tuvieron que hacerme unos pequeños retoques y para que no se viera lo  que estaban haciendo, me cubrieron con una lona con dibujos del humorista Antonio Mingote. Fue muy divertido ver todas las escenas madrileñas que hacía recreado. 

Ya en el nuevo siglo, en 2001, con la ayuda de la UNESCO, me cubrieron con 45.000 libros que más tarde donaron a Centroamérica. 

En 2004 me pusieron de gala, con una iluminación especial por la boda de los Reyes. 

Y por último, lo más reciente, en 2021, he vivido junto a todos los madrileños la nevada histórica provocada por Filomena. ¡Un nombre tan antiguo como casi mi historia!

Ahora ya conoces un poco más de mí, pero todavía me quedan muchas cosas por vivir. Ya os iré contando más anécdotas. ¡Os espero en Madrid

 

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