La mordida abierta es una alteración de la mordida en la que determinados dientes no llegan a contactar correctamente al cerrar la boca. Puede afectar a la zona anterior, cuando los dientes delanteros superiores e inferiores no se tocan, o aparecer en sectores posteriores. Además de influir en la estética de la sonrisa, también puede afectar a funciones como la masticación, la pronunciación o la correcta distribución de las fuerzas al morder.
¿Qué causa una mordida abierta?
La mordida abierta puede tener distintos orígenes y, en muchos casos, intervienen varios factores al mismo tiempo.
Durante la infancia, algunos hábitos mantenidos durante demasiado tiempo pueden influir en el desarrollo de los maxilares y en la posición de los dientes. Entre ellos se encuentran la succión del pulgar, el uso prolongado del chupete o determinadas formas de colocar la lengua al tragar.
La interposición lingual, es decir, cuando la lengua se sitúa entre los dientes al hablar, tragar o incluso en reposo, también puede dificultar que los dientes anteriores contacten correctamente.
En otros pacientes, la mordida abierta está relacionada principalmente con el crecimiento y la estructura ósea de los maxilares. En estos casos hablamos de un componente esquelético que requiere una valoración más completa para determinar cuál es la mejor forma de corregirlo.
También puede aparecer asociada a problemas respiratorios, alteraciones funcionales o una combinación de factores dentales y esqueléticos.
¿Cómo se corrige la mordida abierta?
El tratamiento depende de la edad, el origen del problema y la gravedad de la maloclusión.
En niños, cuando el crecimiento todavía está activo, puede ser posible actuar sobre determinados hábitos y guiar el desarrollo de los maxilares mediante ortodoncia interceptiva.
En adolescentes y adultos, la ortodoncia, tanto con alineadores transparentes como con brackets, puede corregir muchos casos mediante el movimiento controlado de los dientes.
Cuando existe una alteración esquelética importante, especialmente en adultos, puede ser necesario combinar la ortodoncia con cirugía ortognática para conseguir una correcta relación entre los maxilares.
Un diagnóstico personalizado es fundamental
La mordida abierta puede tener diferentes causas y grados de complejidad, por lo que no existe un único tratamiento válido para todos los casos. En nuestra clínica dental en Madrid realizamos un estudio completo de la mordida, la posición de los dientes y la relación entre los maxilares para determinar la opción más adecuada en cada paciente.
Si notas que tus dientes no contactan correctamente al cerrar la boca o quieres saber si necesitas tratamiento, puedes solicitar una valoración con nuestro equipo.