La sensibilidad dental es un dolor breve y agudo que aparece al tomar algo frío, caliente, dulce o ácido. Afecta a millones de personas y puede deberse a distintos motivos, por lo que identificar la causa es clave para aplicar el tratamiento adecuado y evitar que el problema empeore. En este artículo te contamos cuáles son los motivos más comunes y qué puedes hacer para aliviarlo en cada caso.
1. Cepillado agresivo
Usar demasiada fuerza al cepillarte o emplear un cepillo de cerdas duras puede desgastar el esmalte y retraer las encías, dejando expuesta la dentina (la capa interna del diente).
¿Qué hacer?
Cambia a un cepillo de cerdas suaves y ejerce una presión más suave. Tu dentista también puede recomendarte un dentífrico específico para dientes sensibles.
2. Bruxismo (rechinar los dientes)
Apretar o rechinar los dientes, sobre todo por la noche, desgasta el esmalte y causa sensibilidad.
¿Qué hacer?
Consulta con tu dentista. Es probable que te recomiende una férula de descarga para usar mientras duermes y evitar daños mayores.
3. Caries o fisuras en los dientes
Las caries no tratadas o pequeñas grietas en el esmalte permiten que los estímulos externos lleguen a la pulpa dental, provocando dolor.
¿Qué hacer?
En este caso, la sensibilidad es una señal de alerta. Acude cuanto antes a tu clínica dental para tratar la caries o reparar la fisura con una obturación (empaste).
4. Retracción de encías
Cuando la encía se retrae, deja expuesta parte de la raíz del diente, que no tiene esmalte protector, causando sensibilidad.
¿Qué hacer?
Además de un dentífrico especial, tu dentista puede aplicar barnices desensibilizantes o incluso valorar un tratamiento periodontal si hay enfermedad en las encías.
5. Tratamientos dentales recientes
Es común sentir sensibilidad tras una limpieza dental profunda, blanqueamientos u otros tratamientos.
¿Qué hacer?
Esta molestia suele ser temporal. Consulta con tu dentista si persiste más de unos días. En algunos casos se puede aplicar un gel o barniz desensibilizante.
La sensibilidad dental no es algo que debas ignorar. Aunque en muchos casos tiene solución sencilla, puede ser señal de un problema mayor. Si experimentas dolor al comer o beber y no existe una causa clara o no desaparece, pide cita en nuestra clínica dental en Madrid para valorar tu caso.